Cada ciudad organiza sus sistemas de distribución del agua en función del número de habitantes y de sus necesidades, y también de los ríos, el régimen de lluvias y la orografía del entorno. Los servicios del sector del agua diseñan sistemas para que los ciudadanos dispongan cada día de agua potable, en cualquier época del año, teniendo también en cuenta los períodos de sequía i e inundación.

La actividad del hombre, por la sobreexplotación de los ríos y la contaminación, altera el ciclo natural del agua y llega a ensuciar tanto el agua, que la naturaleza por si sola, no tiene capacidad para regeneralra. Es nuestro deber no permitir que esto suceda, y eso lo debemos hacer, empezando por la educación y concienciación de la población.