Federico García Lorca

Nació en Fuente Vaqueros (Granada), en el seno de una familia de posición económica desahogada. Estudió bachillerato y música y, entre 1919 y 1928, vivió en la residéncia de Estudiantes de Madrid, un centro importante de intercambios culturales. Viajó a Nueva York y Cuba en 1929-30. Volvió a España y escribió obras teatrales que le hicieron muy famoso. Fue director del teatro universitario, La Barraca, conferenciante y compositor de canciones. Sus posiciones antifascistas y su fama le convirtieron en una víctima fatal de la Guerra Civil española, en Granada, donde le fusilaron.



Sinopsis

La Zapatera Prodigiosa es una farsa simple, de puro tono clásico, donde se describe un espíritu de mujer y se hace, al mismo tiempo y de manera tierna, un apólogo del alma humana. Queriendo expresar en la zapatera la lucha de la realidad con la fantasía (entendiendo el términno fantasía por todo lo que es irrealizable), que existe en el fondo de toda criatura. No hay más personaje que ella y la masa del pueblo que circunda con un cinturón de espinas y carcajadas. Lo más característico de esta simple farsa es el ritmo de la escena, ligado y vivo, y la intervención de la música que sirve para desrealizar la escena y quitar a la gente la idea de que “aquello esta pasando de veras”, así como también para elevar el plano poético con el mismo sentido que lo hacían nuestros clásicos.



    Una de las escenas de la obra

Zapatera

Vecina Roja

Vecina Morada

Vecina Negra

Vecina Verde

Vecina Amarilla

Beata primera

Beata segunda

El Autor

Zapatero 1

Zapatero 2

La Niña

Alcalde

Don Mirlo

Mozo de la faja

Mozo del sombrero

Lorena López

Ana Mª Bergua

Alejandra Gil

Laura Fernández

Sofia Arbó

Irina Blázquez

Irene Bermejo

Gemma Cartuchà

Yasmina Alemany

Sergi Fernández

Víctor Gea

Mª Elena Cañada

Arnau Busquets

Guillem Escriu

German Goyenechea

Pablo Zatorre



La Zapatera Prodigiosa de Federico García Lorca

Sobre la Obra

El Gobierno de la Segunda República organizó, por medio del Ministerio de Instrucción Pública, unas Misiones Pedagógicas que habían de llevar a los pueblos y a todos aquellos lugares olvidados por los circuitos oficiales de la cultura y del saber, lo más representativo de la cultura española.

Una herramienta fundamentalísima de esas misiones fue el teatro y como agente de primer orden La Barraca. Donde trabajaban, durante el verano por los anchos campos de Castilla, un grupo de universitarios, señoritos ociosos decían los caciques, dirigidos por un poeta andaluz llamado Federico.

García Lorca pretendió, con las representaciones en las plazas de los pueblos, "recuperar la autenticidad del teatro librándolo de los corsés profesionales y de los postizos de los salones".
La Zapatera prodigiosa es una farsa violenta. Fue el propio Federico quien indició que la mayor fiereza se podía encontrar en las situaciones cotidianas, entre los individuos normales y corrientes.

Lorca gustó siempre del "antiteatro" y por eso es el más teatral de los autores del siglo XX (junto con Valle Inclán).

Para él, lo que se entendía como teatral era postizo no teatral. Siempre reprendió severamente a los actores que se "pasaban en la actuación". La fuerza dramática, esto es lo verdaderamente teatral está, decía Federico, en la configuración del personaje hecha por el poeta y en su exteriorización que es trabajo del escenógrafo, nunca en la actuación.
Esos dos han sido los hilos que han cosido el montaje que ahora os presentamos: por una parte la simplicidad y espontaneidad de la Barraca y por otra la elementalidad exigida por el propio autor.



Momentos después de haber finalizado la obra de La Zapatera Prodigiosa